Reuniones en la cumbre

Cine y música, música y cine. Sin más.

Gravity

grav

Este es otro artículo más de la peli de Cuarón, así que veré si puedo decir alguna cosa propia y no limitarme a ser otro eco de lo que ya se ha dicho (aunque eso también lo haré).
Por dónde empezar. Ha sido la segunda vez que veo algo en 3D, la primera fue con Hugo de Scorsese, pero esta vez la herramienta principal para las pajas publicitarias actuales no se ha limitado a ser un efectismo discutible y saca-cuartos. No ha sido solo algo con lo que engalanar los carteles y los trailers. Diría que Cuarón parece demasiado honesto como para meterse en un engranaje conspirativo con el que atraer a la gente la semana del estreno. Él, como ha dicho, quería hacer una peli que transcurriese en el espacio, y la profundidad de la que es capaz el 3D (aunque mejorable) era algo a tener en cuenta, algo que podía sumar aquí.
La promoción de la peli ponía los pelos de punta. La idea del ser humano flotando en el espacio a su suerte es difícilmente superable en términos de terrores hipotéticos. Puede que a la par con ser enterrado vivo, pero quizá bastante por delante de quedar en el mar flotando sobre una tabla. Ese es el tema, a veces no hay que comerse tanto la cabeza, no hace falta ir tan allá para conseguir intensidad, emoción, miedo, etc. El Cómo es el motor en Gravity, y lo es de tal modo que se me ocurren pocos antecedentes comparables en cine. Pero tampoco me tiraré de los pelos técnicos como han hecho otros ni diré que la única forma de disfrutar la peli es en pantalla grande y 3D. Quien no pueda verla ahora puede perfectamente meterse en ella y vivirla en el salón de su casa (hasta con auriculares y sin potenciales críos molestando). Una cosa es que aquí las formas sean capitales y otra que el director de la peli no haya sabido hacer “nada más” que una virguería técnica para ver en Imax en una butaca rodeado de familias domingueras que parece que no han comido aún ese día. La peli, en líneas generales, es cojonuda, y por tanto trasciende el soporte; no creo que haga falta ser tan técnicamente talibán.

Otra cosa bastante estúpida sobre la resaca de la peli. Ha surgido algún artículo hablando sobre las imperfecciones del guión, sobre que no es realista en cuanto a la situación exacta de satélites y estaciones espaciales, etc. Hay gente que parece que por más cenas con amigos que organicen para soplar velitas, aún no saben lo que es una película, o en qué se diferencia de un documental, o de la vida real… Al parecer si haces una peli no puedes decidir en qué puntos quieres ser realista y en qué puntos quieres ser peliculero; tienes que ser una especie de arquitecto de la ficción y no salirte de la raya que el espectador pragmático marque. Y no digamos ya si intentas innovar o hacer algo distinto, eso ya es inadmisible y una falta de respeto al medio…
En cualquier caso, la intención de Cuarón no era innovar, ni tampoco ser 100% realista, la intención era ponerte a tono (muy a tono), y, en todo caso, ser coherente con el contexto (ficticio) que maneja. Él sabía, creo yo, qué concepción tienen la mayoría de las pelis que transcurren por un motivo u otro en el espacio; y es que dan de algún modo por hecho que todos sabemos bastante bien lo que se siente ahí arriba y cómo –más o menos– manejarlo … De alguna forma, da un paso atrás, y en lugar de intentar epatar con un guión que tiene como soporte el espacio de la misma forma que el plato sirve para poner la comida, lo que hace –a un nivel superficial– es hablarte del plato. Porque el plato –junto al alcance técnico actual en cuanto efectos especiales– ya es suficiente para hacer algo grande con cuatro ideas genéricas con las que todo el mundo pueda empatizar. La película es realista en el sentido en que se trata de una misión espacial rutinaria que se complica, pero a partir de ahí nos habla, al fin y al cabo, de la “sencilla” idea de la supervivencia. No tanto del espacio o de la Tierra como de, en general, uno mismo frente a los problemas. Es así de básico, y, a la vez, así de demoledor, porque Cuarón consigue inyectar a esa sencillez conceptual toda la potencia de su idea sobre cómo contar las cosas, aunque sean cosas de las que hemos oído hablar millones de veces.
No es ningún secreto, el director ha dicho en mil entrevistas que la peli es una metáfora básica, el personaje de Sandra Bullock lo es.

Las sensaciones más primarias a veces lo son todo, o, mejor dicho, pueden llegar a bastar. La habilidad del director mejicano aquí es tal en términos narrativos, que es capaz de hacer que su forma de mover la cámara y sostener el plano (a veces durante minutos), reúna por sí sola toda la sustancia de la peli. El núcleo fuerte de la peli, que son las formas, define –también en términos abstractos– el contenido. Esto –paradójicamente o no– es algo muy literario, es algo que define a muchos escritores, en cuanto a que las formas narrativas –más asépticas o menos, más detalladas o menos, minimalistas o maximalistas, etc.– son las que hacen, casi por completo, que el mensaje o el concepto o las dudas que el autor quiere expresar, lleguen del modo más eficaz posible.
Repasando la filmografía de Cuarón, en suma, (incluido su Harry Potter), parece bastante obvio que hablamos de un adulto romanticón por encima de la media, y no solo reflexivo o amante de la técnica. Su mezcla explosiva parece consistir en una habilidad cinética completamente fuera de lo normal, y una sensibilidad que nunca se va a cansar de enaltecer los valores básicos más esperanzadores del ser humano. Eso hace que no le importe lo más mínimo parecer sensiblero en algunos momentos, de la misma forma que no necesita sobreeditar sus pelis y colocar parches aquí y allá, porque a la vez también tiene muy claro qué hay que enseñar y qué no.

Para acabar, decir que servidor sí echó de menos pese a todo un poco más de frialdad, menos lugares comunes en algunos diálogos o más histerismo de los personajes en momentos de la historia en los que sería comprensible perder la calma. Pero son detalles que ahora, unos días después de haber ido al cine con mis dos gafas, me parecen minúsculos, y que no son ni de lejos suficientes para empañar la potencia de fuego de la que hace gala la peli durante sus –ni más ni menos– 90 minutos de absoluto disfrute. O al menos así fue en mi caso.

PD; El sonido y la banda sonora son una obra de arte descomunal del cine de nuestro tiempo, y Sandra Bullock –la muy criticada durante toda su carrera Sandra Bullock– está impecable.

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Un comentario el “Gravity

  1. alisonbyandy
    25/11/2013

    Para mi esta viene siendo de esas pelis que uno se siente aforunado haberla visto en el cine. Es decir, bien bien bestia la peli.

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Esta entrada fue publicada el 09/10/2013 por en Cine.
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