Reuniones en la cumbre

Cine y música, música y cine. Sin más.

El llanero solitario

llanero

Esta es la peli que en general la crítica ha vapuleado y que Tarantino ha incluido en su ya tradicional lista de lo mejor del año (aunque no sin añadir algunos peros a su elección). Esta es la peli típica cuyo envoltorio propagandístico marca Disney tenía que conllevar un bombardeo publicitario estilo el-público-es-idiota, con trailers de tres minutos, escenas enteras adelantadas en cine e Internet, y pretensiones de arrasar en taquilla.
Pero para mí era sobre todo la nueva peli de Gore Verbinski, un tipo cuya carrera se me antoja de lo más interesante, aunque evidentemente tenga su chip comercial activado para según qué proyectos. Verbinski es más bizarro de lo que pueda parecer. A veces vemos una escena de gran presupuesto y presumimos que nos espera algo artísticamente mediocre. Pero este tipo no solo hizo la saga de los piratas del Caribe (cuya primera entrega me parece brillante en sus pretensiones); de su autoría son también joyas como El hombre del tiempo o Rango.

El llanero solitario es otra prueba de lo desconcertante y surrealista que puede llegar a resultar este director. Aunque es inevitable mencionar que es demasiado larga, que va dando bandazos como buscando su tono, y que parece que solo consigue estabilizarse y funcionar realmente en su último tercio (porque ahí brilla, y de verdad).
Esta es, con todo, otra de esas pelis que es capaz de hacer que bosteces y al rato tenerte completamente alerta y divirtiéndote como un crío. Es muy complicado que un material así encuentre su público, porque da la sensación de que solo Verbinski entiende del todo a veces lo que hace. O eso o que las orejas de Mickey Mouse son más visibles de lo que creemos y el puto ratón tenía exigencias de épica que en absoluto le hacían falta a las peripecias del llanero, al cual una horita y media mejor administrada le hubiera venido de perilla, y todos nos hubiéramos ahorrado una hora de esperar a ver si la peli vuelve a despertar.
Entiendo las terribles críticas, hasta cierto punto al menos, pero creo que también entiendo por qué Tarantino la ha reivindicado. Diría que el amigo Quentin tiene un olfato fuera de lo normal para el talento, incluso cuando queda solapado por una edición inexplicable y una grandilocuencia de subtramas innecesarias que sobraba de todas todas. De todas formas creo que no es difícil cogerle cariño a la cinta, aun con sus defectos, y que sus aciertos merecen la pena el viaje, la entrada y el rato echado. No es tan raro concluir que la peli, aun siendo como es, es superior a la mayoría de películas comerciales americanas, pero claro, no con todas hay un ejercito de críticos esperando a parecer de lo más brillantes, escépticos y exigentes con “la nueva de Johnny Deep” en sus obligados artículos.
El llanero solitario tiene mucha paja, pero también tiene su buena chicha, tan buena al menos como la hamburguesa más sabrosa; y puede resultar tan sorprendente como encontrar algo de valor auténtico donde no esperabas ver nada o casi nada.

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Esta entrada fue publicada el 15/10/2013 por en Cine.
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