Reuniones en la cumbre

Cine y música, música y cine. Sin más.

Californication (2007)

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“La gente que madruga es la causante de las guerras, la muerte y el hambre.”
–Banksy

Hoy algo me ha recordado esa cita del gran Banksy. Lo cual me ha hecho pensar que aún tengo pendiente la sexta temporada de Californication. Y a continuación me ha apetecido escribir unas líneas sobre una de las pocas series que he seguido cual fanboy con el nombre del protagonista escrito en la frente con rotulador.

Californication invita a la reflexión a ratos del mismo modo que la frase de Banksy, y también tiene en común que no tolera demasiado un espectador de doble moral, o que se lo tome todo sólo por lo literal, etc. Es como lo que hay al otro extremo de los seriales de media tarde que tanto triunfan en España, y cuyo público potencial sospecho debe componer el 90% de los votantes de PP y PSOE…

Algo que me gusta de la serie ya de entrada, es que sus capítulos no llegan ni a la media hora, se consumen como palomitas. Además están enfocados de modo sencillo y sin miedo a los clichés, pero atendiendo mucho y muy bien a las formas. Toda la acción suele estar salpicada de referencias cinematográficas, literarias y musicales, lo cual, insisto, es malo para lograr una gran audiencia en España…, pero convierte a la serie en un caramelo de lo más divertido para todo aquel que ya sepa que la música, el cine y los libros tienen el potencial de ser puro placer a varios niveles, y no solo el ruido de fondo de las fiestas, las tardes de domingo indecisas o las noches del solitario pajillero.

David Duchovny al parecer ha tenido un pasado complicado, debido sobre todo a su célebre adicción al sexo… Esto le ha favorecido a la larga, ya que los listillos de Hollywood, en lo que se podría considerar una especie de “efecto Charlie Sheen”, no dudaron en darle el papel de un personaje que si se caracteriza por una cosa es por follarse todo lo que se mueve… Si a eso le sumamos que además Hank Moody es escritor, está en sequía creativa, e intenta volver con la madre de su hija, ya tenemos una base atractiva a la par que conocida sobre la que perfilar unas risas. Un Bukowski guapo en California circulando con su coche, emborrachándose con su agente literario y regando de autoironía todo el malditismo del escritor depresivo y al borde del suicidio…

Sé que la premisa podría echar para atrás a algunos, puede que incluso más a algunas, pero lo que dota de calidad al producto es que no solo es gamberro, también es inteligente. Tiene su tono perfectamente definido, solo los dos primeros capítulos de la primera temporada (sexo crudo, diálogos rápidos e ingeniosos, drogas, vomitonas, autoparodia de Duchovny, etc.) ya sirven para hacerse una idea del gancho del que hablo, aunque evidentemente también haya evolucionado y se haya ido perfeccionado.
Quien no tenga cuerpo para escalar cimas tipo Breaking Bad o The Wire, quien busque algo menos denso pero igualmente hecho con cariño y en forma de jugosas y sucias píldoras consumibles en los 25 minutos que uno quiera o pueda del día, que no dude en dar una oportunidad a Hank Moody y su odisea literato-pornográfica, no se arrepentirá.

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Esta entrada fue publicada el 12/01/2014 por en Redacción.
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