Reuniones en la cumbre

Cine y música, música y cine. Sin más.

A propósito de Llewyn Davis

insi

Los Coen tienen ya tantas películas de las que encajan perfectamente en la etiqueta de ‘clásico moderno’, que el que aún tengan la intuición y el ideario intactos se me antoja casi obsceno. Esta es otra película de los hermanos sólida como una piedra, a la vez que tierna y potente, y con el sello de la casa del Humor Amargo en su justa medida. Poco importa que sea otra vez lo que llaman la historia de un perdedor, o del personaje encantador/estúpido a la par que torpe y con una mala suerte de aquí te espero; los que tienen la sartén por el mango vuelven a hacer que ESA historia resulte interesante, fresca y con sabor a Largo Recorrido En Tu Mente. Inside Llewyn Davis es una película Años 60 a la que una fotografía en blanco y negro le hubiese venido al pelo, así como le vino a El hombre que nunca estuvo allí (salvando las distancias temáticas), sí, si no fuera porque el trabajo de Bruno Delbonnel aquí, su oscuro y eléctrico trabajo, parece simplemente inmejorable, y una colección de texturas que te dejan un boquete en la mollera.
Los Coen controlan su material y su equipo, y lo hacen encajar todo de tal forma, que no te queda más remedio que ir metiéndote en el asunto de modo gradual pero irremisiblemente, hasta el punto de bordear la ensoñación onírica (ese viaje a Chicago) y soltar algún «joder» al unísono con el personaje cuando algo le vuelve a salir mal o vuelve a tener problemas con cierto animal doméstico…
Hablamos de esas Putadas gordas de la vida (más o menos buscadas o merecidas), y otras no tan gordas pero que añaden igualmente mierda al marcador, así como en otras pelis de los hermanos, en las que a veces el detonante de un mal día o hasta una mala época puede ser el detalle más tonto que te imagines; los pequeños detalles que contribuyen tanto a joderte la vida, y que agradeces tanto como espectador, cuando ves que el tipo imperfecto a la par que carismático de la pantalla sufre también por idioteces igual que tú, a la vez que tiene que afrontar temas más serios, y en algún momento hasta no puede evitar reírse o tener pena de si mismo delante de la Chica, a la que ya le cuesta demasiado mirarle con algo que no sea pereza o desaprobación.
Un cantante de folk en los 60, agárrate los machos; lo que es más o menos como intentar ser ahora un cocinero experimental que sobresalga. Y el conflicto de siempre, deprimente a la vez que inevitable, cuándo dejar de intentarlo, cuándo ceder, cuándo claudicar y tener la sensación de estar dando la razón a los demás, que ya hace tiempo que eligieron el noviazgo tranquilo, la casa económicamente saneada y puede que tener algún crío para el que vivir ya casi por completo. Sueños o pesadillas, según a quién preguntes. Intentar ser lo que crees que eres o pasar página y ser otro soldadito de los impuestos.
Película pues 100% recomendable, con alguna que otra sorpresa, con Oscar Isaac como ‘actor desconocido en el papel protagónico de su vida’, con (el gran) John Goodman, con Carey Mulligan, y muuuuchos kilómetros por recorrer en la vida.

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Un comentario el “A propósito de Llewyn Davis

  1. lupitaescarnio
    07/03/2014

    Eso, interesante,fresca….chachi.

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Esta entrada fue publicada el 25/01/2014 por en Cine.
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