Reuniones en la cumbre

Cine y música, música y cine. Sin más.

Chef

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Es evidente que de un tiempo a esta parte ha habido un boom con el mundo de la cocina. Algo del día a día y siempre presente, de golpe se ha convertido, por ejemplo, en cifras de audiencia mareantes para ciertos programas de televisión. Como toda “moda”, creo que tiene sus cosas buenas y sus peros. Creo que hay un pelín (o un muchín…) de sensacionalismo ya en ello, esa manía de algunos programas de buscar la nueva excusa para enseñar en pantalla a dos tíos discutiendo o casi llegando a las manos… y últimamente la excusa es la cocina… Tampoco me gusta cierto nivel de elitismo conceptual a la hora de cocinar (más que nada por los precios absurdos que conlleva), y la vorágine empresarial que queda por defecto. Hay cocineros que ya son más empresarios que cocineros, y que van dando conferencias tipo coaching sobre cómo tener éxito (hacerse de oro) en la vida, en los negocios, etcétera. Llamadme romántico si queréis, pero todo ese rollo me deprime.
Por otro lado, todo este tornado de los fogones ha renovado el respeto por los cocineros y las cocineras, y ha demostrado que la vocación es vocación aunque no requieras de dos másters y habitar oficinas elegantes en las que siempre huela a ambientador con aroma a limón…
Eso es lo que hace cojonudamente bien aquí Jon Favreau, desarrolla con naturalidad un discurso sobre la profesión del protagonista, una profesión que no lleva a cabo con indiferencia o desgana o porque no le quede más remedio, sino con toda la pasión que cualquiera debería experimentar en sus labores, en su trabajo, en su vida. Todo, lo hace olvidando altos y bajos perfiles laborales, teniendo en cuenta qué aportas a la gente, para qué y con qué calidad lo haces.
Chef consigue transmitir ganas de vivir y hacer cosas, y parece hacerlo casi sin esfuerzo, solo dibujando el tesón de alguien al que deja de preocuparle qué imagen dará, que –aun con sus defectos– sabe quién es, y se centra en qué es lo que quiere hacer. Cómo y dónde, es (entre comillas) casi irrelevante. Ya sea en un fino restaurante o en una cocina ambulante; ya sea intentando impresionar a un crítico o con gente formando colas kilómetricas en la calle para poder comer tus creaciones en tiempo récord. No importa.
La peli pasa de ser estática a convertirse en una road movie alimentaria, mejora cuanto más avanza, y por si fuera poco tiene a colegas de Favreau como Scarlett Johansson o Robert Downey Jr en papelitos de reparto.
Esta sí me ha gustado. Esta sí –a diferencia de alguna otra (ver anterior artículo)– sí creo que sabe ajustarse a su nivel de pretensiones.

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Esta entrada fue publicada el 10/08/2014 por en Cine.
Los caprichos de Julie Delpy

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