Reuniones en la cumbre

Cine y música, música y cine. Sin más.

Perdida

gone

Este es el cine retorcido, elegante y demoledoramente crítico y frío (o cínico, diría alguno), además de respetuoso con la inteligencia del espectador, que servidor espera cuando se sienta a ver otra peli de Fincher. Otra vez un material con algunos de los códigos del cine de género, pero para hablar y reflexionar sobre muchos otros temas. Quizá una bomba que te explota a cámara lenta en la cara y te despierta, te hace pensar y analizar –¿placer malicioso mediante?– una visión, un enfoque, pero uno que se multiplica y toma distintas direcciones (no hablo de tramas) y acaba en paradoja palpable del día a día. Un tipo de paradoja de las que se encuentran por todas partes, aunque la cinta lleve los quiebros y las maldades al paroxismo.
Claro está que quien se tome lo que ve por lo literal o se quede en la piel, sacará conclusiones tan cerradas como equívocas. Ni habría que decirlo. Algunas publicaciones ya han acusado a la peli de misógina, quizá sin tener muy en cuenta (ni mencionar en sus artículos) que está basada en un libro escrito por una mujer. Para algunas personas solo se podría hacer semejante película si ambos en el matrimonio representado fueran hermafroditas…
Si uno ve la película no buscando lo que no haya sino simplemente estando receptivo, va a encontrar más de esa mala leche de trazo conceptual fino pero letal que Fincher ya ha empleado en el pasado. Cada una de sus películas es distinta y sin embargo todas tienen un denominador común: no se trata tanto de saber “quién es el asesino” como de lo que se desprende en el camino hacia el último plano. El corazón de Se7en, por ejemplo, no estaba en su giro final (aunque eso fuera lo que atrajera al dinero), sino en el monólogo de Kevin Spacey en el asiento trasero de aquel coche que conducía Morgan Freeman, y en el que Brad Pitt se irritaba como un superhéroe blanco clásico que aún no sabe que no vive en las páginas de un cómic antiguo.
Qué más decir, a la espera de que todo esto madure, a priori creo que estamos ante otro hito del director, ante una de sus obras indiscutibles (aunque MUY debatibles), la clase de película con la que el tiempo va a jugar a favor, y con la que las críticas muy malas no señalarán a veces tanto la respetable opinión de cualquiera como el hecho de qué espectadores han estado alerta y abiertos y quiénes pensando solo en su p… móvil o ideas preconcebidas.

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Esta entrada fue publicada el 12/10/2014 por en Redacción.
Los caprichos de Julie Delpy

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