Reuniones en la cumbre

Cine y música, música y cine. Sin más.

Mejores películas del año (2015)

Inherent Vice: Adaptación kamikaze de un libro de Thomas Pynchon (cualquier adaptación de un libro de Pynchon es y será kamikaze), que P. T. Anderson moldea para presentar una película extraña (para bien), cómica, dramática, experimental, surrealista, caótica, irregular (también para bien) y a la vez redonda y brillante. Una película viva, a rebosar de alma y con la cual seguro nuestra generación podrá fardar de época con el paso del tiempo. Cine en mayúsculas, artístico y valiente, en pleno 2015.

 

Mad Max: Fury Road: George Miller tuvo por fin luz verde para su nueva Mad Max, y lo que nos ha presentado ha sido la que es quizá la bomba del año, en varios sentidos. Rompiendo esquemas sobre el potencial del cine de acción, esta película le da una patada en el culo a mil obras de arte y ensayo y otras tantas exposiciones pictóricas; y encima lo hace desde el gamberrismo, el sentido del humor, y una épica que pocas veces ha visto servidor en pantalla grande. Una locura de las de verdad, nada que ver con la escenita que montará tu tío cuando se ponga piripi estas navidades… El tito Miller viene a demostrar que la juventud es una actitud, y que el talento trasciende géneros, etiquetas y prejuicios.

 

Inside Out: Pixar llevaba un tiempo algo aburguesada, por decirlo así. Pero tarde o temprano tenía que volver a suceder. Inside Out vuelve a ser una película mágica y profunda en la que priman las ideas y los sentimientos por encima de la mera maquinaria para venderle muñequitos a los niños. Clásico instantáneo para revisar tranquilamente una vez al año, flipando cada vez un poquito más con la honestidad y la riqueza de la propuesta.

 

It Follows: It Follows destaca también en parte por ser una cinta tuerce-culos. Una peli que es capaz de ser un buen homenaje al terror de los setenta, pero que a la vez tiene discurso propio y una capacidad hipnótica. Una película de terror que alberga una extraña belleza, narrada a su propio ritmo, sin cargar las tintas más de lo necesario, y con gran capacidad para dejarte huella. Muy recomendable para revisionar, incluso aunque la primera toma de contacto haya sido un tanto fría.

 

Sicario: Otra peli incontestable de Denis Villeneuve, que parece tener la habilidad de cambiar de registro y aun así poner cada vez sobre la mesa material para las listas de lo mejor de cada año. Aunque el tema del narcotráfico pueda echar apara atrás (por sobado), animo a quien no la haya visto a no dudar. Muy rica en recursos narrativos, con un reparto en estado de gracia, y una dirección que parece tener el instinto perfecto para clavarte en la butaca; me cuesta imaginar a nadie arrepintiéndose de haber visto esto, aun con lo dura que es la temática.

 

Slow West: Parece que ahora todo el mundo hace westerns. Pero lo bueno del western es que no deja de ser un lienzo en blanco. Es mera estética a la que uno tiene que añadirle un tema, un tono, una historia, la huella propia. El director John Mclean es un poeta de los pocos que no sólo son capaces de no hacerte sentir vergüenza ajena, sino que además logra derribar tus defensas y hacerte comer con patatas todo su discurso; un discurso que en otras manos sólo nos habría sonrojado un poco antes de salir andando con brío de la sala.

 

Me & Earl & the Dying Girl: Como recuperando el cine indie de los 90, el realizador Alfonso Gómez-Rejón nos narra lo que yo llamo una “peli con cáncer”, esa especie de subgénero tan dado al drama fácil o sencillamente al aburrimiento de una cinta con pretensiones de ofrecer un «tono adulto» o didáctico. Esta peli, obviamente, no es ni una cosa ni la otra. Está narrada con “sencillez”, honestidad y también con sentido del humor. Uno no tiene que fingir a la salida del cine que la peli le ha llegado simplemente porque uno de los personajes estaba enfermo… No es que sea para hacer palomitas y ver con la familia (o quizá sí), pero el viaje merece la pena, y los actores están para comérselos.

 

Ex Machina: Alex Garland parece haber estado injustamente a la sombra de otros cineastas. Pero creo que con Ex Machina finalmente se le ha otorgado el prestigio que merecía desde hace tiempo. Ciencia-ficción sin necesidad de cantidades ingentes de dinero en producción, con buena ideas, profundidad psicológica en la trama, imágenes de las que se te quedan en la retina, ¡y hasta un baile! No os perdáis esta joya, no os conformaréis con verla una sola vez. Sigue en ello, Alex.

 

Kingsman: Honestamente, no es que esta peli esté aquí sólo por lo que voy a decir, pero es sin duda un motivo de peso (al menos para mí); y es que Kingsman, aunque puede que no sea ni la mejor peli de su director, tiene (con permiso de George Miller) la escena de acción más epatante, divertida y salvaje del año. Una de las mejores que he visto jamás, y que, de hecho, es tan así que hace que otras partes de la peli parezcan menos meritorias de lo que son. Cuando Matthew Vaughn adapta a Mark Millar, presta atención, porque la peli tendrá al menos media hora de pura magia cinética. ¿Parece poco media hora?; busca a ver cuántas pelis contemporáneas son capaces de eso, y luego me dices…

 

Star Wars: Episodio VII – El despertar de la Fuerza: Sé que esto está hasta en la sopa, y que esta lista va a acabar siendo más americana que un tejano sentado en la mecedora del porche de su casa con un rifle… Pero es lo que tiene el hacer listas; hablas de lo mejor de entre lo que tú has visto, y a mí no me gusta fingir (como seguramente hacen otros) que he visto películas que no he visto, y que de todas formas podré ver aunque no sea en 2015.
La cuestión es que tampoco soy un gran fan de Abrams, pero si el hombre pone ilusión y logra algo importante, es de justicia reconocérselo. Hasta la fecha, como director, Abrams se ha dedicado a los refritos, a intentar recuperar de una forma u otra el espíritu de las pelis con las que creció. Dejando a un lado que quizá ya debería ser hora de que hiciera una peli auténticamente propia, mentiría si dijera que esta última Star Wars no ha sido una de las cintas con las que más he disfrutado este año en gran pantalla. Es emocionante, ágil, divertida, y logra contentar tanto a fans como a aficionados al cine en general. Y es meritoria, sobre todo, ya que la responsabilidad de hacer el episodio VII no la querrían seguro muchos directores consagrados… Así pues (y sin entrar a valorar cómo van a enfocar las veinte o treinta pelis más de SW que quieren hacer, teniendo en cuenta que más refrito o material precocinado chirriaría), hay que reconocerle a J.J. que ha salido más que airoso, y que sólo por eso merece estar en esta lista.

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Esta entrada fue publicada el 24/12/2015 por en Redacción.
Los caprichos de Julie Delpy

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