Reuniones en la cumbre

Cine y música, música y cine. Sin más.

Dr. Strange

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Mientras ves Dr. Strange, por momentos piensas que estás ante algo extraordinario, y probablemente lo sea en parte. Luego esa sensación, en la valoración del conjunto, se desinfla igual que en otras ocasiones con la marca Marvel, y normalmente se desinfla muy rápido. Prácticamente lo hace ya en el camino a casa.
Soy consciente de que este tipo de comentarios pueden hacer pensar que la peli es mucho peor de lo que es. Y no es una mala peli, de hecho es una buena peli (brillante en algunos de sus departamentos), al menos dentro de sus pretensiones y objetivos.
Es una peli hasta cierto punto distinta dentro del universo Marvel, y a la vez encaja en él sin problemas. Estoy seguro de que es justo eso lo que pretendían al hacerla. Otra cosa es que a estas alturas eso siga resultando fresco, o mucho menos potencialmente perdurable.
El tiempo dirá, y además el tiempo no ha encumbrado sólo pelis de arte y ensayo. Hay todo tipo de películas que han pasado con toda justicia a la Historia; desde algunas de lo más sencillas conceptualmente, hasta otras de lo más complejas y con enormes ambiciones artísticas.
El tiempo pone las cosas en su lugar, porque a veces algunas películas muy buenas llegan en un no muy buen momento; lo cual te condiciona para valorarlas. Tratándose de Marvel, cada nueva peli que llega a estas alturas, lo hace cuando ya llevamos camino de superar las dos decenas de pelis seguidas de la marca; estrenos cada año, secuelas cada año, crossovers, en mayor o menor medida, Cada Año.
Esto ha hecho que haya saturación, y la saturación afecta también a la percepción.
Toda forma de creación o arte, todo autor, necesita evolucionar. Lo que yo me pregunto es si el cine de Marvel tiene alguna intención de hacerlo.
Lo que me deja aún más a ciegas para intentar dilucidarlo, es que no conozco los cómics en profundidad. De modo que, como espectador cinematográfico, tengo la sensación de que DC (más allá de lo bien o mal que lo estén haciendo), no parece tener un tope conceptual definido; pero el cine Marvel no solo lo tiene, sino que parece que muy a menudo toca techo dentro de esos parámetros. Así, la gente va en masa a ver sus pelis, y la rueda sigue girando, sin que dé ya la sensación de que te puedan sorprender De Verdad. Sabes que es muy difícil que una peli Marvel te aburra, de hecho es complicado que no te divierta. Pero a la vez puede resultar (muy) frustrante conocer de sobras las líneas que sabes no van a cruzar.
Nunca he sido ninguna especie de demonizador del llamado cine comercial; en mi opinión sólo hay buen cine y mal cine, y esa valoración estará sujeta al criterio de cada cual. Pero hace tiempo que no puedo obviar que Marvel se aferra en exceso a su fórmula.
No lo digo necesariamente porque todas sus pelis me parezcan «iguales». Es evidente que hay mucha distancia entre la imaginería de Iron Man y la de Dr. Strange, por ejemplo. El “problema” es que los parámetros del entretenimiento acordado están tan marcados, que sabes que ninguna idea podrá ir más allá de ciertos límites. Los límites vienen marcados por las escenas de acción en que habrán de culminar todos los caminos, y la asociación del resultado de estas con todas las demás películas de la marca. Cuando quieres correlacionarlo todo, no puedes traicionar el tono, no puede haber giros demasiado inesperados, y en definitiva, a estas alturas, no pueden desafiarte como espectador.

Así, mientras ves Dr. Strange, por momentos piensas que estás ante algo extraordinario. Pero en ciertos momentos aparece otra vez ese guiño, esa bromita, ese momento de concesión al público, esa señal conocida de autoconciencia, ese mensaje ya nada subliminal que dice: tranquilos, esto es sólo para echar unas risas, no se va a complicar.
Lo “irritante”, obviamente, no es que tenga nada malo echar unas risas, es que todo director absorbido por Marvel ha de olvidarse (al menos en parte, una gran parte…) de sí mismo, con lo cual parece muy complicado que una de esas pelis, además de funcionar En El Instante, se quede contigo. No hay espacio para la marca autoral, el nivel de empatía sólo puede ser poco más que caricaturesco, y al final todo se reduce a un paso más en medio de una macro-franquicia cada vez más grande, cada vez con más que perder.

Entonces, ¿mola Dr. Strange? Claro que mola, por momentos es excelsa a nivel infográfico, espectacular, impresionante en su coreografía visual, y en cómo utiliza el universo de lo místico a su favor, para dar, de algún modo, forma antropomórfica a lo espiritual. Tiene momentos divertidos y otros emocionantes, estás atrapado en las escenas, Cumberbatch tiene carisma y la narrativa de presentación del personaje es algo más que correcta. ¿Hay algún momento excesivamente expositivo? Sí. ¿Es en el fondo una peli amable y sin riesgo? Sí. ¿Creo que seguiré pensando más adelante todo lo que he dicho más arriba? También. ¿El tiempo es mejor crítico que yo? Obvio. Yo ahora sólo soy capaz de hacerlo así dadas las circunstancias expuestas.

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Esta entrada fue publicada el 30/10/2016 por en Redacción.
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