Reuniones en la cumbre

Cine y música, música y cine. Sin más.

Los Planetas “Zona temporalmente autónoma”

Siete años han tardado Los Planetas en sacar nuevo disco y volver a acaparar los focos del pop español. Siete años desde aquel “Una ópera egipcia” (2010) que nos dejó un regusto de que algo podía estar acabándose o quizás no, de que algo podía estar empezando. Se acabaran como grupo pop y empezaran a asentarse en su empeño por abrazar el flamenco fue una opción que esperemos que finalice con este mas que digno “Zona temporalmente autónoma”.

 

Porque el discurso flamenco que les llevó a editar “La leyenda del espacio” y el citado “Una ópera egipcia” llegó (en la opinión del que escribe) a unos niveles de hastío bastante importantes. Dos discos para recordar unas cuantas canciones que se pueden contar con una sola mano, pero en cambio para dejar clara una cosa. Que estaban experimentando con su música porque les venía en gana. Y eso, en los tiempos que corren es para aplaudir.

En cambio este nuevo disco, que no deja de ser largo y un sube y baja constante, nos muestran a unos Planetas que sin desprenderse de su última etapa dejan claro que lo suyo es hacer pop de guitarras. En parte a un Florent que demuestra estar en un estado de gracia. Volvemos a tener un disco encima de la mesa de Los Planetas el cual disfrutar y sobretodo escuchar unas cuantas veces. Ya no  hay temas de los que entran a la primera, o quizá si…
Y es que el disco no puede comenzar de mejor manera, con una “Islamabad” de las que a los seguidores de toda la vida no les va a dejar de sorprender y gustar a partes iguales. Siete minutazos de canción con un J abrazando al trap  y una letra con consignas políticos-sociales muy del gusto de todos. Gran tema, de lo mejor del disco que sirve para ver a los granadinos en una tesitura a la que no nos tenían acostumbrados, de la cual salen mas que airosos. Con una sonrisa en la cara se recibe a “Una cruz a cuestas” que sigue con la atmósfera oscura de su predecesora para comenzar a abrazar al cante jondo, todo adornado con la bonita voz de Soleá Morente. No hay peros. La calma asoma en el tercer corte del disco con “Soleá” donde hay un órgano con tanta presencia que da un empaque a un tema que podría flojear sin él.  Lo mismo podría pasar con “Seguiriya de los 107 Faunos” que ya nos transporta a un momento mas calmado del disco donde la tensión brilla por si sola en un tema musicalmente muy bueno. “Hierro y Níquel” levanta el vuelo con una fórmula matemática que a los Planetas no les falla. Canto al amor con ritmo, base rítmica perfecta y un J a lo suyo. Parece una copia de muchas canciones pero que bien que lo saben hacer… Y es que el pop ha llegado a esta parte central del disco y temas como “Porque me lo digas tú”, que bien lo podría haber firmado Nacho Vegas, o “Libertad para el Solitario” nos recuerdan de lo que eran capaces Los Planetas. Se abren paso a la psicodelia nunca olvidada pero si algo aparcada últimamente en temas como “La Gitana” o la gran “Ijtihad” que ya suena a clásico. Todo esta retahíla de temas pop para acabar esta parte del disco con otro de los puntos álgidos que es “Espíritu Olímpico”. No innovan pero atacan con sus mejores armas. Además sirve de contrapunto para una última parte liderada por temas como “Zona Autónoma Permanente” o “Amanecer” donde las atmósferas envolventes lo llenan todo, con letras tristes y guitarras brillantes que dejan claro lo malrolleros que han sido siempre. Cierran el disco la acústica “Hay una estrella” y la experimental “Guitarra Roja”, que sirve de arma arrojadiza por su letra reivindicativa y ese final digno de cierre de concierto.

Los Planetas lo han vuelto a hacer. Volvemos a hablar de ellos, a decir que nunca se han ido, que estaban siempre ahí. Que les queremos y les odiamos de igual manera y que tienen un legado brutal en la música popular española. 25 años de carrera donde siguen demostrando talento y sobretodo ganas de aportar cosas nuevas. Este es el camino a seguir tras coquetear con el flamenco. No necesitan hacer homenajes sino sentarse a componer. Porque el resultado salta a la vista. No es su mejor disco, pero están de vuelta y en buena forma. Viva el pop, vivan los Planetas.

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Esta entrada fue publicada el 03/04/2017 por en Música.
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